La banca se aleja del ladrillo y el riesgo inmobiliario cae a mínimos

La ralentización de la actividad económica deja, por el momento, una cosa clara: el sistema financiero, frente a lo que sucedió antes de 2007, no se verá arrastrado por su exposición al ladrillo. Al contrario.

Los últimos indicadores de solvencia financiera muestran que la banca cuenta hoy con una potencia de fuego para capear otra crisis que no existía antes del estallido de la burbuja inmobiliaria.

Entre otras cosas, porque el peso del crédito inmobiliario de los hogares para compra y rehabilitación de viviendas ha caído hasta el 43,2% del PIB, lejos ya de los registros superiores al 60% que se produjeron en plena burbuja. Y si se compara el crédito hipotecario respecto del conjunto de los préstamos al sector privado, el porcentaje roza el 52%, ya muy por debajo del 60% que llegó a marcar en 2007. Lo que, unido a la venta de las carteras problemáticas que aún estaban en sus balances, hace que la banca se haya ido alejando paulatinamente del ladrillo. Sin duda, por la presión de la autoridad monetaria.

Los datos más recientes del Banco de España reflejan, en concreto, que el capital de nivel 1 sobre activos ponderados de riesgo —el indicador más relevante, porque garantiza que una entidad pueda seguir funcionando, aunque tuviera que cubrir pérdidas inesperadas— se sitúa en el 13,61%, el nivel más alto jamás alcanzado. De la misma manera, el capital nivel 1 sobre el total de los activos de una entidad se mantiene por encima del 6%, mientras que los préstamos de dudoso cobro sobre el total del crédito han caído hasta el 3,99%. Es decir, ya muy lejos del 9,38% que llegaron a alcanzar los préstamos dudosos durante el cuarto trimestre de 2013, cuando la economía aún no había iniciado el ciclo alcista.

 
Los datos más recientes del Banco de España reflejan, en concreto, el capital de nivel 1 sobre activos ponderados de riesgo en el 13,61%

Otro indicador muy relevante revela la mejora en la salud financiera de las entidades de crédito. Los préstamos dudosos sobre el patrimonio neto de las entidades han caído hasta representar el 14,35% en el tercer trimestre de este año, también ya muy lejos del 39,64% que llegaron a alcanzar hace cuatro años.

Rentabilidad congelada
No todo son buenas noticias. El talón de Aquiles de la banca continúa siendo su reducida rentabilidad, que, en el tercer trimestre del año pasado, y respecto de sus activos, se sitúo en apenas un 0,66%. Lo relevante en este caso es que apenas ha mejorado a medida que se ha consolidado la recuperación económica, lo que indica que hay un problema de fondo que en parte tiene que ver con el estrechamiento de los márgenes financieros a consecuencia de la política monetaria del BCE.

La propia EBA (Autoridad Bancaria Europea, por sus siglas en inglés) adviertede ello en su informe de diciembre, en el que recuerda que la rentabilidad prácticamente no ha cambiado desde el año pasado, con un rendimiento promedio sobre el capital (ROE) del 7,2% en junio de 2018 en el conjunto de la región. Es más, los ingresos netos por intereses de los bancos de la Unión Europea, sostiene la EBA, han continuado su tendencia a la baja en los últimos trimestres, “a pesar del creciente volumen de préstamos”, debido a que se está produciendo un ajuste de márgenes. La parte positiva es que la rentabilidad se ha beneficiado de la reducción de la morosidad y del aumento de los ingresos netos por comisiones.

El fortalecimiento de la solvencia de las entidades financieras, como se sabe, ha sido, desde el estallido de la burbuja de crédito, el principal objetivo de los banqueros centrales en materia de regulación. Y eso explica que en los acuerdos de Basilea (sede del Banco de Pagos Internacionales —BIS—) se optara por obligar a la banca a mantener suficientes activos líquidos para cubrir las salidas netas de liquidez durante un periodo de al menos 30 días en una situación de tensión grave.

Liquidez
Así, por ejemplo, el coeficiente de cobertura de liquidez —activos de alta calidad libres de carga que permiten hacer frente a salidas netas de efectivo durante un periodo de tensión de 30 días— se ha ido aplicando gradualmente. Comenzó en un 60% en 2015 y la previsión es que haya alcanzado el 100% en 2018.

Para reforzar esa estrategia, el Gobierno aprobó hace unas semanas un real decreto-ley que pretende dotar de nuevas herramientas macroprudenciales al Banco de España, la CNMV y a la Dirección General de Seguros para prevenir perturbaciones en los mercados financieros y futuras crisis.

A partir de la aprobación del RDL, el gobernador Pablo Hernández de Cos podrá prohibir la concesión de nuevos créditos

La norma dota al Banco de España de la capacidad de establecerrestricciones cuantitativas directas a la concesión de crédito para complementar los derechos de actuación indirecta, que ya tenía mediante establecimientos de colchones de capital. Además, se le habilitó para establecer límites a la exposición de determinados sectores por parte del sector bancario, o contrapartes específicas.

Hasta ahora, el BdE solo podía pedir provisiones y colchones de capital ante el crecimiento desmedido de los préstamos, esto es, una vía indirecta para frenar las burbujas, pero el 'boom' inmobiliario demostró que era un mecanismo insuficiente. A partir de la aprobación del RDL, el gobernador Pablo Hernández de Cos podrá prohibir la concesión de nuevos créditos, lo que supone un instrumento útil para evitar burbujas.